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¿Ucrania Bombardeó a los Bots de Rusia? Gorrito de Papel Aluminio vs. Lo que Es Real

Parte de The Attention Machine  ·  Capítulo 4 de 7 →

La Semana en que Ucrania Desenchufó el Google Ruso, Todo Internet Vio Fantasmas, y a Mí Me Engañó un Diario de un Pueblo Donde No Vive Nadie

Domino, o Cómo Mi Cerebro Aprendió a Colgarse

En 2005 vi a Keira Knightley hacer de cazarrecompensas en Domino.

No una actriz haciendo de cazarrecompensas. Una modelo que DEJÓ el modelaje para ser cazarrecompensas. Y es una historia real. Domino Harvey, hija del actor Laurence Harvey, modelo de Ford, después una mujer que tiraba puertas abajo para los fiadores de Los Ángeles. Tony Scott la dirigió como un hombre que se había tomado la corrección de color.

Mi cerebro no pudo procesarlo. Hizo lo que hace una Mac vieja cuando le pedís que abra Photoshop y el navegador al mismo tiempo: la pelotita de colores girando, girando, los ventiladores gritando, la memoria RAM sentada en un rincón con un trapo frío en la frente pidiendo un minuto.

Creí de verdad que esa era la oración más rara que el universo me iba a dar en la vida.

Inocente. Ese récord se rompió tantas veces que ahora es una pila de migas de vinilo en el piso de la historia, y la semana pasada el universo lo volvió a romper, prendió fuego las migas y subió el video.

Esta es la oración: Ucrania bombardeó el Google de Rusia, y los estadounidenses se pusieron a discutir si eso arregló sus elecciones legislativas.

Pelotita. Girando. Andá a buscar el trapo frío, flojito. Te espero.

Qué Explotó de Verdad

Primero los hechos, limpios, porque todo lo que viene después se pone resbaladizo y quiero que estés parado sobre algo firme cuando se mueva el piso.

Entre el 8 y el 11 de octubre de 2026, drones ucranianos atacaron tres data centers de Yandex, la empresa que todos llaman “el Google ruso” porque hace búsqueda, mapas, taxis, delivery, pagos, nube y, últimamente, inteligencia artificial. Estaban en Sasovo (región de Riazán), Kaluga y Vladímir, al este de Moscú.

Sasovo se prendió fuego y quedó fuera de servicio. Ahí estaban dos de las tres supercomputadoras de Yandex, que tienen los mejores nombres de toda la historia: Liapunov y Chervonenkis. Suenan a una dupla de magos victorianos caídos en desgracia. Entrenan los modelos de IA de Rusia. Entrenaban, en pasado, por ahora.

Vladímir también se apagó. Lo dijo la propia Yandex en Telegram.

Después, el miércoles 14 de octubre, los drones le pegaron a un data center en Balakovo de Sberbank, el banco más grande de Rusia, que Reuters describió como el mayor data center del país.

La razón que dio Kiev: revancha. En septiembre, Rusia había atacado data centers en la región de Kiev y dejó sin internet a unos 100.000 hogares durante un tiempo. Moscú dijo que esos sitios le servían a la inteligencia militar ucraniana. La postura de Ucrania es, más o menos, “siempre respondemos con la misma moneda,” que es el equivalente diplomático de un pibe diciendo “empezó él” con un lanzallamas en la mano.

Y las consecuencias fueron reales, raras, y llegaron mucho más allá de Rusia. Los servicios de Yandex fallaron en todo el país. Yandex Go, la app de taxis y comida, se colgó para usuarios de Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Armenia y Bielorrusia. En algún lugar de Biskek un tipo estaba parado en el cordón con el celular levantado al cielo como un chamán, esperando un auto que nunca iba a llegar, porque un dron en Vladímir se le había comido el viaje.

Dato del Data Center Después del primer ataque, Yandex habría difuminado sus cuatro data centers de nube en Yandex Maps. El Google ruso se borró a sí mismo del Google Maps ruso. El ministro de desarrollo digital le dijo a la Duma que su cartera trabaja con el Ministerio de Defensa para proteger los sitios, algunos legisladores quieren llevarlos bajo tierra, y una fuente le dijo a Kommersant que el equipamiento de reemplazo podría tardar hasta seis meses en llegar. Seis meses de “cargando.” En algún lugar un adolescente ruso mira la ruedita girar y envejece.

“Un Poco Más Fácil Respirar”

Ahora la parte en la que todo se torció.

Cloudflare, que ve una porción impresionante del tráfico web del mundo, publica gráficos de pedidos automatizados por red. Después de los ataques, la línea de la red de Yandex se tiró de cabeza. Euronews informó que el tráfico automatizado desde Yandex cayó alrededor de un 94 por ciento respecto de la segunda mitad de septiembre.

Un gráfico así es irresistible. La gente le sacó captura, lo puso al lado de un video de una sala de servidores en llamas, e internet llegó, en conjunto, a una conclusión: los bots rusos murieron.

Después, el 12 de octubre, en el Foro de Seguridad de Varsovia, Volodímir Zelensky le tiró nafta al fuego. Dijo que cuando los ataques de Ucrania llegaron a Yandex, se volvió “un poco más fácil respirar en muchas redes sociales.” Menos odio. Menos división. Menos provocaciones. Menos bots. Y agregó que estaba bastante claro de dónde venían esos bots.

También le tiró un palito a Washington: dijo que estaba claro que Putin no lee Truth Social. Como chicana diplomática, un 7 sobre 10 con un toque de limón.

Y arrancaron los memes.

Usuarios en Estados Unidos juraban que las respuestas automáticas debajo de los posteos conservadores se habían callado. En Alemania decían lo mismo de los posteos a favor de AfD, en el Reino Unido de los de Reform. Alguien bautizó todo como “Operation Quiet Piggy,” que no es el nombre en clave de ninguna operación militar ucraniana. Es un nombre de meme. Futurism publicó esa misma semana una nota sobre la interacción de Elon Musk en X, que se veía arrugada como una uva olvidada arriba de la estufa. Occupy Democrats anunció que Zelensky “quizás acaba de salvar nuestra democracia,” que es mucho peso para colgarle a un rastreador de buscador.

Y los chistes cayeron donde te imaginás: nadie en Truth Social fue real nunca. Eran todos bots. Los bots vivían en Rusia. Los bots estaban comprados. Los bots, decía la teoría, eran el voto republicano en caja, y Zelensky acababa de pasarle por arriba a la campaña legislativa del Partido Republicano con un dron que cuesta menos que un Gol Trend.

Hermoso. Satisfactorio. Una historia completa con villano, héroe y explosión.

Guardate esa idea. Agarrala fuerte. En un minuto vas a querer tener algo para tirar.

STOP.

Pará el auto a un costado. Motor apagado. Balizas. Tengo que confesar algo, y prefiero hacerlo ahora antes de que lo encuentres en los comentarios de un tal Dale.

Me Engañó un Diario de un Pueblo Donde No Vive Nadie

Cuando armé el borrador de este post, el titular que tenía en la cabeza era: Trump y su gente acusaron a Zelensky de interferir en las elecciones de Estados Unidos. Lo llamaron un acto de guerra contra el país.

Me lo creí. Lo dije en voz alta, al celular, con convicción. Tenía la indignación precalentada a 200 grados.

Nunca pasó.

La historia sale de The Betoota Advocate, un sitio australiano de sátira que se presenta como el diario más antiguo del país y lleva el nombre de Betoota, un pueblo fantasma real del outback sin habitantes permanentes. Su nota, publicada el 14 de octubre, tenía a Trump a bordo del Air Force One diciendo que Ucrania “esta vez se pasó.” Circuló por todo internet sin nada que dijera CHISTE. Snopes la calificó como “Originada como sátira.” Lead Stories no encontró ninguna nota similar en ningún medio serio. Trump sí habló con periodistas esa semana, en Bullhead City, Arizona, y no mencionó ni a Ucrania, ni a Rusia, ni a Yandex.

Hubo una segunda, también, de un Substack de sátira estadounidense: la Casa Blanca acusando a Ucrania de “interferir con la injerencia electoral de Rusia” y lamentando que los ataques hubieran silenciado a millones de patriotas estadounidenses preocupados llamados Dmitri. Esa la habría cazado. Probablemente. Capaz. Después del café.

Y no encontré ninguna declaración de “acto de guerra” de nadie del gobierno. Si tenés una, mandala, y me como este párrafo con tenedor y cuchillo.

Ahora quedate un segundo con lo que acaba de pasar, porque es todo el post.

La historia que quería escribir era sobre bots inundando todo con contenido político falso. Y lo que inundó MI timeline con contenido político falso fue... un chiste, escrito por humanos, compartido por humanos, creído por un humano. Yo. El humano soy yo. Sin robot. Hice el trabajo de los bots con mis propios pulgares y ni siquiera me pagaron el rublo.

Los bots se tomaron la semana. Les cubrimos el turno.

Gratis. Como pasantes que encima traen las medialunas.

Lo que Dijo Washington de Verdad (Ya Es Bastante Grave)

Esta es la parte que no es sátira, y vas a notar que no necesita ayuda.

La acusación real vino de Jack Posobiec, el comentarista MAGA, que publicó en X que “Zelenskyy ahora está intentando sabotear a Trump en las legislativas” y pidió cortar el intercambio de inteligencia y el financiamiento. Es un comentarista con muchos seguidores. No es la Casa Blanca. La diferencia importa, e internet se la comió igual.

Mientras tanto, la relación real entre Trump y Zelensky se venía a pique por motivos que no tienen nada que ver con bots:

  • Trump anunció un acuerdo con Putin para vender diésel ruso en los mercados mundiales y bajar el precio del combustible antes de las legislativas. Zelensky lo criticó con dureza.
  • Trump le dijo a CNN que Zelensky “podría haber terminado esta guerra muchas veces” y pidió que Ucrania haga elecciones. La ley ucraniana prohíbe elecciones bajo la ley marcial.
  • En Newsmax, Trump dijo que no es muy fan de Zelensky y calificó de vergüenza los ataques ucranianos a refinerías rusas.
  • Elon Musk dijo que Zelensky “se pasó” con los ataques a las refinerías.
  • Y la conexión de Starlink en Ucrania estuvo limitada durante unas 24 horas, lo que complicó sus defensas con drones. Reuters informó que la orden vino de la Casa Blanca. Trump dijo “no fuimos nosotros,” y que tampoco creía que hubiera sido Elon.

Así que la pelea real es por el petróleo, el diésel, el precio de la nafta y una elección en Estados Unidos, y Ucrania sigue pegándole a lo que le da plata a Rusia. Los data centers son solo lo último de la lista. No hace falta una conspiración de bots para explicar por qué Washington está molesto. Hace falta un surtidor.

Mientras Tanto, en Buenos Aires

Acá el gobierno de Milei nunca hizo un berrinche. Al menos no en público. Busqué, en dos idiomas, y volví con migajas.

No importó. Los memes hicieron el berrinche por ellos.

Los timelines argentinos se llenaron del ataque de nervios oficial que nunca existió: indignación libertaria, rabietas de gabinete, la ópera completa, armada como un capítulo de South Park que se soltó de la correa, cruzó la calle, se metió en un ministerio y después en una conferencia de prensa, donde agarró el micrófono y no lo quiso devolver. Y la estrella de los mejores es un avatar de noticiero salido de la escuela de Kent Brockman... el pelo casco, el barítono del fin del mundo, las cejas de un hombre que presenció el fin de la civilización dos veces antes del almuerzo, o que llegó a su casa y encontró a su mujer en la cama con su mejor amigo de toda la vida (es tirar una moneda), informándole gravemente a la nación que “Se cayeron los bots... Y Milei se quedó sin amigos.”

Dicho con cara de póker. Que es todo el truco.

La misma enfermedad que la historia de Betoota, otro hemisferio. El chiste se puso traje y se sentó detrás de un escritorio de noticiero, y el traje hizo todo el trabajo de convencer. Nadie le pide credenciales a un tipo con tanta laca.

Y la razón por la que el chiste prende tan fácil acá es que Argentina ya tiene su propia comedia de bots, de producción nacional, sin drones.

En agosto, un posteo de Santiago Oría, director de producción audiovisual de la Presidencia, juntó una pila de respuestas elogiando al gobierno que, según publicaron LatAm Journalism Review y El Destape, venían con la programación a la vista: respuestas que arrancaban con etiquetas como “Reply1:” y “Reply7:”. Los robots se dejaron la etiqueta del precio puesta. Como el tipo en un casamiento con el sticker del talle todavía pegado en la pierna del traje alquilado.

Nadie tuvo que bombardear nada para encontrarlos. Alguien se olvidó de borrar los dos puntos.

La Columna del Gorrito de Aluminio y la Columna Real

Wind-up chattering-teeth toys spilling out of a wooden ballot box on a kitchen table, beside a carefully folded tinfoil hat and a cold gourd of mate.
Una urna, muchos dientes, y un gorrito doblado con mucho cariño.

Dos columnas. Plastificala, pegala en la heladera y tomale examen a tu tío en el asado del domingo.

🛸 Gorrito de aluminio✅ Lo que es real
Trump acusó a Zelensky de injerencia electoral por los ataques a los data centers.Sátira. The Betoota Advocate, 14 de octubre. Desmentido por Snopes y Lead Stories.
El gobierno lo llamó un acto de guerra contra Estados Unidos.No encontré ningún registro. La acusación real más ruidosa vino del comentarista Jack Posobiec, no de un funcionario.
La Casa Blanca sancionó a Zelensky y declaró a las granjas de bots rusas “infraestructura electoral crítica.”Sátira. La nota de Substack de los “patriotas llamados Dmitri.”
Nadie en Truth Social es real. Son todos bots en data centers rusos.Sin pruebas. Nadie publicó datos que vinculen la actividad de Truth Social con servidores de Yandex.
La actividad de bots rusos cayó un 50 por ciento.Falso. Ninguna fuente seria respalda ningún porcentaje de caída en bots de redes sociales.
La “Operation Quiet Piggy” fue una operación ucraniana.Meme. Un apodo que inventó internet.
La gente de Milei tuvo un ataque de nervios público por los ataques.Meme. El berrinche lo inventaron los timelines argentinos; no hay reacción oficial registrada.
Zelensky le pasó por arriba al Partido Republicano en las legislativas.No puede haber pasado todavía. Las elecciones son el 3 de noviembre.
Ucrania atacó tres data centers de Yandex entre el 8 y el 11 de octubre, y después el de Sberbank en Balakovo el 14.
El tráfico automatizado de la red de Yandex cayó alrededor de un 94% respecto de fines de septiembre.
Ese tráfico era sobre todo de rastreadores de buscadores, los robots que indexan páginas web, según investigadores citados por Lawfare, CBC y otros.
Zelensky dijo que había menos bots. Su oficina lo matizó el 13 de octubre: se refería al clima general en internet.
Los grupos que rastrean bots (dTeam, Antibot4navalny, Vatnik Soup) no registran ninguna caída medible en cuentas prokremlin conocidas.
Rusia atacó primero data centers ucranianos, en septiembre.
Funcionarios estadounidenses esperan que Rusia use desinformación en torno a las legislativas de 2026, según el Washington Post.
Trump y Zelensky están peleados por el diésel, las refinerías, las elecciones y Starlink.

Mirá la columna de la izquierda. Cada cosa es una historia que se sintió como un hecho. Mirá la de la derecha. La mitad es aburrida. Rastreadores. Desmentidas a medias. Satélites limitados. Esa es la señal. La realidad casi nunca tiene un villano que se retuerce el bigote a tiempo. La realidad tiene un tipo en una sala de servidores mirando un panel de Cloudflare con un té frío.

El Cajón que Dice “Posible”

Ahora lo que no está ni probado ni es un disparate. El cajón de los cachivaches. El de los menús de delivery, una pila AA muerta y una llave que no abre nada.

¿Algunas operaciones de influencia podrían haber corrido en Yandex Cloud? Claro, es posible. Yandex Cloud alquila servidores como cualquier empresa de nube, y los que manejan bots alquilan servidores. Pero investigadores citados por la CBC dicen que es poco probable que las redes de propaganda rusas dependieran por completo de esos tres edificios. Están armadas para sobrevivir a que las bajen. Una nota de Tom’s Hardware señaló que los propios sistemas de Yandex empezaron a migrar cargas solos a los sitios que quedaron en pie. Los bots son cucarachas con VPN.

¿La “calma” que la gente sintió en internet podría haber sido real? Esta es mi teoría favorita de la semana, de un estudiante alemán de sociología llamado Jan Birkmann en Threads: tal vez creer que los bots se habían ido hizo que los humanos interactuaran MÁS entre sí y pasaran de largo la basura, así que el clima mejoró de verdad, impulsado nada más que por la fe. El internet placebo. Una pastillita de azúcar para tu timeline. ¿Sinceramente? La acepto.

¿Tenía razón el historiador Timothy Snyder cuando publicó que buena parte del trabajo de los bots pro-Trump y pro-AfD corre en data centers rusos? Es un hombre serio haciendo una afirmación plausible. También es, hoy, algo no probado, y el gráfico que todos agitaban no lo prueba. Cajón de lo posible. No el estante de los hechos.

¿Es esta la nueva forma de la guerra? Esta es la que más se acerca a la columna real. El Atlantic Council sostiene que las leyes de “internet soberana” de Rusia arrearon toda su vida digital a un puñado de mega data centers, y eso los volvió blancos enormes. El primer ministro de Lituania habría sugerido pedirle a Ucrania que ataque más data centers rusos para proteger las elecciones de los aliados. Los data centers se están convirtiendo en lo que las refinerías eran el año pasado: el punto blando. Quien es dueño del cómputo ahora es dueño de un blanco. No soy Jack Ryan, carajo, no te puedo decir el modelo del dron, pero te puedo decir que una guerra que apunta a buscadores es un tipo nuevo de guerra.

La Parte en que Discuto Conmigo Mismo

Dejame defender el otro lado, fuerte, así no lo tiene que hacer el comentario más votado.

Lo de Zelensky también fue propaganda. Es un presidente en guerra con todas las razones del mundo para vender una victoria. “Las redes se pusieron más amables cuando bombardeamos Rusia” es una frase fantástica en Varsovia y una afirmación débil en un gráfico, y su propia oficina la suavizó en un día. Si te pasaste la semana burlándote de los MAGA por creer teorías de bots, vos también, con toda probabilidad, te creíste una teoría de bots. Solo que la que te halagaba.

Son instalaciones civiles. Yandex maneja taxis y apps de supermercado. Una mujer en Almaty no pudo pedir la cena por un dron en Vladímir. Rusia justificó atacar data centers ucranianos diciendo que los usaba la inteligencia militar; Ucrania responde con la misma moneda, y las supercomputadoras de IA de Sasovo podrían convertir eso en un blanco estratégico más que simbólico. No soy abogado de derecho internacional y no voy a hacer de cuenta que la línea es clara. Gente razonable va a llegar a conclusiones distintas, y los que viven cerca del próximo blanco son los que más lo van a sentir.

Y el enojo de la derecha no es una locura solo porque la historia de Betoota era falsa. Que un gobierno extranjero haga algo que buena parte de los estadounidenses cree que fue dirigido contra su lado, un mes antes de una elección, va a enfurecer a la gente sean reales o no los bots. La percepción es un hecho político, aunque no sea un hecho fáctico.

Las dos cosas son ciertas. Zelensky lo vendió de más. Internet lo compró de más. Todos se fueron a casa con el ticket de algo que no existía.

¿Quién Ganó las Legislativas en un Galpón de Riazán?

Nadie. Todavía no. Y no ahí.

La lección real no es sobre los servidores de Rusia. Es sobre el mío. El que tengo entre las orejas. El que, frente a un sitio de sátira de un pueblo australiano de cero habitantes, puso a girar la pelotita, se salteó la verificación y le dio ENVIAR a su propia indignación.

Volvamos a Domino un segundo. La supermodelo cazarrecompensas, la historia que me dejó el cerebro congelado en 2005, ¿te acordás? Esa era verdad. ¿Y el Presidente diciendo que un ataque con drones en Rusia era un ataque a la democracia estadounidense, que se me metió en la cabeza sin ni un lomo de burro? Falso. El mismo mes en que el gobierno decidió cómo llamar a un programa de computadora, yo no supe distinguir un diario de un chiste.

Este es el mundo nuevo, pibe. Lo absurdo es real. Lo verosímil es un chiste. Los bots probablemente siguen ahí, zumbando en algún sótano, sin bombardear y sin despeinarse, mirándonos hacer su trabajo gratis.

Dejá que se enfríe la RAM. Chequeá la fuente. Después entrá en pánico, si todavía querés. Al menos vas a entrar en pánico por algo que pasó.

Preguntas Rápidas Desde la Tribuna Barata

¿Ucrania bombardeó data centers rusos?

Sí. Drones ucranianos atacaron tres data centers de Yandex en Sasovo, Kaluga y Vladímir entre el 8 y el 11 de octubre de 2026, y un data center de Sberbank en Balakovo el 14 de octubre. Yandex confirmó daños y cortes de servicio.

¿Trump acusó a Ucrania de injerencia electoral por los ataques?

No. Esa historia salió de The Betoota Advocate, un sitio australiano de sátira, y verificadores como Snopes y Lead Stories rastrearon su origen ahí. El comentarista Jack Posobiec sí acusó a Zelensky de intentar sabotear a Trump en las legislativas, pero no es funcionario del gobierno.

¿Los ataques eliminaron a los bots rusos en redes sociales?

No hay pruebas de eso. Los datos de Cloudflare mostraron una gran caída del tráfico automatizado desde la red de Yandex, pero los investigadores dicen que ese tráfico era sobre todo de rastreadores de buscadores. Los grupos que siguen bots no registraron cambios medibles en cuentas prokremlin conocidas, y la oficina de Zelensky matizó su afirmación al día siguiente.

¿Qué es la “Operation Quiet Piggy”?

Un nombre de meme que los usuarios de redes le pusieron a la teoría de que las cuentas pro-Trump se callaron después de los ataques. No es una operación militar ucraniana.

¿Qué es Yandex?

La empresa tecnológica más grande de Rusia, a menudo llamada “el Google ruso.” Maneja búsqueda, mapas, viajes, delivery, pagos, servicios en la nube y desarrollo de IA, y sus servicios se usan en Rusia y en parte de Asia Central.

¿Por qué Ucrania atacó data centers?

Ucrania dice que fue una represalia por los ataques rusos a data centers ucranianos en septiembre. Los analistas también señalan el valor estratégico: el sitio de Sasovo tenía dos de las supercomputadoras de IA de Yandex, y la internet rusa está concentrada en pocas instalaciones muy grandes.

¿Esto va a afectar las elecciones legislativas de 2026 en Estados Unidos?

Nadie puede demostrar que sí. Funcionarios estadounidenses dijeron que esperan que Rusia use desinformación en torno a la elección del 3 de noviembre, pero no hay pruebas de que estos ataques en particular hayan cambiado lo que los estadounidenses ven en internet.

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